- Se acerca demasiado a las pantallas o al papel.
- Entrecierra los ojos al mirar de lejos.
- Tiene dolores de cabeza frecuentes.
- Se pierde al leer, confunde letras.
- Baja rendimiento escolar sin causa clara.
- Se distrae con facilidad o parece desatento.
¿Y si tu hijo viera mal… sin saberlo?
- La miopía puede parecer distracción.
- El estrabismo leve puede pasar por un gesto.
- El ojo vago no da síntomas… hasta que ya no tiene solución.
Vithas Eurocanarias Instituto Oftalmológico lanza en Tenerife su nueva Unidad de Oftalmología Pediátrica
¿Cómo es la primera revisión oftalmológica infantil?
Satya, de 11 años, vive su primera revisión oftalmológica en un entorno cercano y adaptado a los más pequeños.
Principales patologías visuales en la infancia
Unidad de Oftalmología Pediátrica
¿Quieres saber si tu hijo padece de ambliopía u ojo vago?
Equipo médico
Más de 20 años de experiencia y miles de pacientes satisfechos en Canarias
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¿Cómo saber si tu hijo necesita una revisión?
¿En qué consiste el chequeo visual?
- Evaluación visual completa.
- Detección de miopía, estrabismo y ojo vago.
- Valoración de motilidad ocular y visión binocular.
- Plan de seguimiento si se detecta alguna alteración.
- Informe clínico para los padres.
- Entorno adaptado para niños.
- Sin listas de espera.
¿Qué es la ambliopía u “ojo vago” y cómo se detecta y trata en la infancia?
La ambliopía, conocida como “ojo vago”, es un trastorno del desarrollo visual en el que uno de los ojos no alcanza la agudeza visual normal porque el cerebro no lo utiliza adecuadamente. Suele aparecer por un defecto refractivo no corregido, estrabismo o una privación visual temprana, y afecta aproximadamente al 2–5 % de los niños. Es la principal causa de pérdida visual prevenible en la infancia.
En sus fases iniciales puede no presentar síntomas evidentes, pero algunos signos de alerta incluyen: dificultad para fijar la mirada, guiños frecuentes, acercarse demasiado a los objetos, torpeza en tareas visuales o quejas de visión borrosa en un solo ojo. Muchas veces solo se detecta mediante una revisión oftalmológica.
El tratamiento es más eficaz cuando se inicia antes de los 7–8 años, etapa en la que la plasticidad cerebral permite recuperar visión con mayor éxito. El abordaje combina la corrección óptica con gafas o lentes de contacto y, cuando es necesario, la estimulación del ojo afectado mediante oclusión con parche, penalización farmacológica con atropina o el uso de filtros de Bangerter. En los casos detectados a tiempo, la recuperación suele ser muy significativa.
¿Qué consecuencias puede tener una miopía infantil no diagnosticada?
Dificultades escolares, fatiga visual, dolores de cabeza y riesgo aumentado de problemas oculares en la edad adulta.
¿El estrabismo infantil siempre requiere cirugía?
No siempre. El tratamiento del estrabismo infantil depende del tipo de desviación, su causa y la edad del niño. En muchos casos, puede corregirse inicialmente con gafas, parches o ejercicios visuales diseñados para fortalecer la coordinación entre ambos ojos. La cirugía se reserva para aquellos casos en los que la desviación es significativa, no mejora con tratamientos conservadores o interfiere en el desarrollo visual. Una valoración oftalmológica completa es esencial para establecer el abordaje más adecuado en cada situación.
¿Qué tratamientos existen para controlar el avance de la miopía?
Los distintos tratamientos dirigidos a controlar la progresión de la miopía están indicados en pacientes que empiezan a ser miopes o aquellos cuya miopía sigue progresando de manera evidente. Esto ocurre especialmente desde la infancia hasta alrededor de los 20 años, a partir de esa edad, es cuando puede seguir aumentando la miopía pero las progresiones suelen ser menores.
El tratamiento personalizado de la miopía infantil incluye diversas concentraciones de atropina, adaptadas a la velocidad de progresión de la condición y a la edad del paciente. Además de la atropina al 0,01 %, también se utilizan diluciones al 0,02 % y 0,05 %, ajustándose según las necesidades individuales.
Asimismo, se recomiendan gafas o lentes de contacto con desenfoque periférico, que pueden combinarse con la atropina para maximizar la efectividad. Estas opciones permiten diseñar un plan terapéutico personalizado, optimizando el control de la miopía con las herramientas más avanzadas disponibles.







